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La medida del fracaso
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Por mens

  • 19/03/2022
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La medida del fracaso

VALÈNCIA. La medida exacta del éxito o del fracaso es muy difícil de determinar, pero sí existen parámetros que nos ayudan a ir calibrando dónde queda uno y otro. En este caso, yo he querido preguntarme sobre algunos matices del día a día del valencia CF para analizar en qué nivel de evolución está este club en manos de Meriton Holdings Propietario. Pero tengo que ir por partes, ya que son muchos los mencionados matices y muchos de ellos los tendré que pasar por alto.

Me fijo este fin de semana y veo que los equipos de la parte alta de la tabla (a nivel presupuestario) han remontado en su mayoría en los minutos finales o han ganado, con más sombras que luces, a poco para el final. Evidentemente, esa es la frontera entre los equipos: tú puedes presentarle batalla con el equipo titular a uno de los grandes, pero cuando bajan las fuerzas y necesitas dar aire y otras respuestas al partido, se te cae el invento porque el rival, mucho más fuerte que tú, cambia sus piezas y salen jugadores del mismo nivel o superior, frescos y con hambre. Te remontan, al final.

Es cierto que el Valencia CF ha tenido alguna que otra remontada heroica este año, pero también lo es el hecho de que no te dio para ganar, sino para empatar y que, por ejemplo, el Atlético de Madrid te mete tres y te gana mientras que tú le metes tres y le empatas. Parece un detalle sin más, pero no es así: da la medida de tus fuerzas. Es decir, ahora mismo no tienes plantilla para sacar este tipo de partidos en noventa minutos y también se vio claramente contra el Real Madrid en tu casa o contra el Barcelona a domicilio. Pero incluso contra rivales más pequeños, pero en mejor dinámica y planificación, también se vio.

Así, por historia, presupuesto y caché, el Valencia debería tener como exigencia clasificarse para Europa y, por tanto, esto no debería ser un éxito: quedar cuarto ya sería una mejora de esos objetivos y, en consecuencia, ahí sí podríamos hablar de éxito. Entrar en Europa es evitar que una temporada acabe en fracaso y no es lo mismo, pero se ha hecho tan pequeño este club que verte con posibilidades de quedar sexto se valora como excelente, cuando no lo es o no debería serlo. Insisto, eso no sería un éxito, sino el cumplimiento de una obligación, mientras que quedar noveno, por ejemplo, sí es un fracaso. Del mismo modo te diría que estar en cuartos de la Copa no es un éxito (¿quién narices va vendiendo que esto es un éxito y más viendo los rivales?), sino lo normal en un club como este. Llegar a semifinales es un buen rendimiento y ganar la Copa sí sería un éxito. Al menos en esta competición no tenemos opción de fracaso, salvo que te elimine el primer rival de primera que te has encontrado por el camino de manera estrepitosa.

Luego me voy al parámetro que está en boca de todos en estos días: el mercado. Lo normal, históricamente, es que tú vayas a Osasuna de Pamplona y le plantees fichar los dos mejores que tiene: David García (central) y Moncayola (mediocentro), como siempre ocurría. Pero ahora no: le preguntas o le mendigas a un central, ya curtidito, que no juega por lesión y cuya presencia en el once está siendo intermitente. Es decir, te vale el banquillo del Osasuna. Ese es tu nivel.

La medida del fracaso

Me fijo que, en varios casos, el Valencia CF pierde fuerza negociadora ante rivales en el mercado como el Elche, el Granada, el Getafe o el Celta, que son, ahora mismo, quienes ya te están comiendo el terreno por estos lares, ya que Villarreal, Betis y Realte lo han comido. Estamos compitiendo para fichar jugadores que también quieren los equipos que juegan a no descender como objetivo base. Y aun así, no llegas a fichar a esos futbolistas. Eso sí es fracasar. Y me basta con mirar el mercado internacional para decir lo mismo: Oliva, Ferro y Cutrone no jugaban ni un minuto en sus equipos de media tabla (salvo el Benfica). Se habla de Comert, el suizo, de 23 años, internacional (7 veces), con un valor actual de mercado de 1,8 millones y que no juega desde hace tres meses. Igual es bueno, no lo sé, pero de entrada ya viene sin ritmo y siendo suplente en un liga tan potente como la suiza. Seguimos involucionando.

Otro signo claro de éxito o de fracaso son las políticas deportivas con la Escuela. Cuando el Villarreal decidió apostar por sacar chavales jóvenes para tener una base de presente y de futuro se vio en segunda división y pronto cambió el modelo, entendiendo que era necesario sacar gente joven, pero con otras dinámicas de por medio. Entiendo que la inteligencia superlativa de Murthy aún no ha caído en este detalle y sigue empecinado en ese modelo que lo único que hace es quemar, a un paso de gigante, a los chavales que necesitan curtirse antes uno o dos años, en segunda división a ser posible.

Echar mano del filial nos gusta a quienes sentimos que Paterna es una casa maravillosa. Es más, nos llena de orgullo ver a nuestros chavales, pero así no, porque truncamos todo lo bueno que pueden darnos y les llevamos al límite: cabe crear una buena base, sólida, veterana, que te haga ganar partidos o, al menos, no perderlos. Y con esa base y dinámica, vas sacando a chavales, que van acumulando minutos de calidad, de confianza. Ahora mismo les tienes que soltar al ruedo sin capote o tienen que hacer de trapecistas sin red abajo. Y lo curioso es que los dos más consolidados en el primer equipo (Yunus y Koba Lein) no son realmente de tu factoría, sino fichados por Longoria, ya bien entrados en años en los dos casos. Sin buena política y gestión deportivas de esto, solo quemamos futbolistas, no les formamos ni nos consolidan. Cabe recordar que el Valencia Mestalla está en el equivalente a la Tercera División. Involucionamos.

Cuando un técnico debe de dar la cara constantemente por las gestiones de su club en todas las parcelas (bueno, menos las de Mestalla, que por estas las da Murthy y su Power Point) es que algo falla: no hay nadie que represente un modelo de trabajo ni que dé impronta a un sello institucional. Mal vamos, porque Bordalás es un técnico que, a lo mejor, en tres meses no está y es él el que tiene que defender una idea que, por otro lado, no comparte. Aquí también vamos mal, entonces. Tenemos a un presidente (la sombra del propietario) incapaz de afrontar su cargo con responsabilidad, al menos públicamente, de ahí que el club no deje opinar en redes sociales. Su negligente gestión social y deportiva del club está devaluando todo aquello que está en su mano, por eso los futbolistas siguen bajando su nivel y su cotización, año tras año: no es el mercado el que devalúa el producto del Valencia CF sino el propio club que sigue depreciando su valor y sus activos, por rendimiento, estrategia y planificación deportivas.

En ocho años de Meriton Holdigns Propietario nos hemos quedado cinco fuera de Europa: hecho casi insólito en la dilata historia de un club centenario. Ahora mismo casi todos los futbolistas de calidad dudan en quedarse o en venir, pues no ven futuro o el que ven les parece confuso, turbio. La ATE sin revolver, el estadio sin acabar y sin definir, la deuda creciendo y sin invertir, la plantilla cada vez peor, el femenino en medio de la nada, sin voz ni en Federación ni en La Liga, salvados por la mediación de Tebas con CVC, etc. Esa es la medida del fracaso: la regla que han impuesto Meriton y Lim en el Valencia CF. Seguramente, habrá una contraprestación de éxito que a ellos les beneficie, porque si no es así, cuesta mucho de sostener todo esta gestión.

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