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Cuba recibe a fotógrafa rosarina que enseñará, gratis, la versatilidad de la profesión a cien chicos

La fotógrafa argentina Ingrid Bäersch viajará este domingo a Santiago de Cuba para concretar el proyecto por el que viene trabajando desde hace tiempo: brindar talleres gratuitos de fotografía a casi cien niños, niñas y pre adolescentes de dos escuelas de El Caney, en una de las zonas rurales de la isla. El objetivo de estos encuentros es el de acercarles este modo de creación y expresión, además de entregarles cámaras donadas por empresas y allegados. Pero eso no es todo, habrá una selección de fotografías y se expondrán en España y Argentina en los próximos meses. Por estos días, la rosarina se encuentra ultimando detalles en materia de equipaje personal, permisos que necesitará en Cuba y también preparando materiales para la pequeña fiesta del cierre de los cursos, como descartables (manteles, vasos, platos y servilletas), globos, cintas para atarlos y latas de atún para el bocado típico de Cuba que realizarán los colaboradores para el evento. “Las posibilidades allá son muy limitadas, y no pueden acceder a esos materiales porque, además de ser muy caros, se los descuentan de su cartilla de alimentos. Así que lo llevo desde acá. Es más, ya envié dinero para que encarguen y compren los refrescos para ese día del cierre, porque los comercios para los turistas, que son los únicos que las tienen, no siempre cuentan con stock”, dijo.

La fotógrafa remarcó, a su vez, que nada de esto hubiera sido posible de no contar con el apoyo de la Asociación de solidaridad y cooperación Ernesto Guevara, parte del Departamento de Antropología social de la Universidad Complutense de Madrid, sponsors y colaboradores externos.

Si bien se suele saber de la realidad económica en la isla, las charlas que mantuvo Bäersch con los directivos de las entidades con las que trabajará resultaron como baldazos de agua fría. En especial cuando preguntó con qué podría colaborar y llevar desde Madrid, ciudad donde vive hace 20 años, a lo cual los directivos le dijeron que serían de gran ayuda materiales escolares como lapiceras, lápices de colores, papeles de colores, marcadores y gomas de borrar. Además, se les entregará dos cámaras de fotos y material para descargarlas.

El proyecto llamado Cuba rural fotografía e infancia está diseñado para niños y niñas entre 10 y 12 años del semi internado Abel Santa María Cuadrado y los preadolescentes entre 13 y 16 años de la escuela secundaria básica Omar Girón, ambas de El Caney en Santiago de Cuba.

Esta idea debió ser postergada por Ingrid en varias oportunidades, por proyectos laborales y personales, hasta que el confinamiento debido a la pandemia le posibilitódar el primer, segundo y demás pasos necesarios, entre ellos muchos burocráticos y de asesoramiento, para dar forma y concretar esta actividad.

En los encuentros los alumnos aprenderán a interactuar y crear a través de una cámara fotográfica y, tal ahondó la profesional: “Me interesa que conozcan este arte como un modo de expresión novedoso a través del cual podrán plasmar parte de su realidad. Están en una edad tipo esponja donde pueden adquirir los conceptos pero a su vez comprender de qué se trata la fotografía. Y llegar a Cuba y darles las cámaras a los chicos va a ser una gran experiencia y, quién te dice que le pueda despertar esa pasión a algunos de ellos”.

A su vez, consultada por si es consciente de la importancia que pueda tener esta actividad en la vida de un niño o niña de Cuba, sobre todo por el difícil acceso a este tipo de formación, Ingrid dijo no querer pensar en ello porque sabe que las lágrimas le van a ganar la jugada. “Sé que esto es muy importante, y por ahora estuve muy ocupada con los preparativos, pero se que va a ser muy fuerte verlos tener, por primera vez, una cámara de fotos en sus manos. De echo cada uno tendrá la suya gracias a las que me han donado de manera particular, además de las que Fujifilm y Canon me enviaron y las que pude comprar de segunda mano en estas últimas semanas”, sostuvo, y agregó: “Mi objetivo es presentarles y enseñarles cómo usarlas, las versatilidades que tiene la fotografía incluso para expresarse y registrar su realidad y dejarles esa herramienta además del conocimiento. Siempre pienso en lo importante que es darle la posibilidad a un chico de que pueda cambiar su realidad, o bien que lo saque de su cotidianeidad, que lo invite a querer saber más. Porque eso es la cultura, no todo es dinero y comida, que son puntos importantes a cubrir, también hay que ayudarlos a despertar su curiosidad y ¿Qué mejor que a través de la fotografía?”.

Cuba recibe a fotógrafa rosarina que enseñará, gratis, la versatilidad de la profesión a cien chicos

Sobre las escuelas, Bäersch comentó que las clases se darán en el semi internado, ya que la secundaria Omar Girón es muy pequeña y se usarán los salones de la primera para aprovechar su ventilación cruzada a modo de prevención sanitaria, debido a la pandemia. Es así que los estudiantes se dirigirán a esa entidad cercana. “Del semi internado me contaron que es muy grande, tiene su propio huerto, su propio ganado y los chicos aprenden mucho de ello. Y es semi internado porque a veces varios de ellos deben quedarse a dormir cuando sus padres se van a trabajar al campo.

Otra realidad

Entre los cambios a los que Ingrid deberá amoldarse en sus días en Cuba está también la de la electricidad, que es de 120w, por lo cual la fotógrafa deberá llevar adaptadores de 220w para sus equipos. Por otro lado lleva consigo la tanza para atar los globos, la cinta de tela para los diplomas y la adhesiva para pegar los carteles en la pared. “Me dijeron que el desabastecimiento es importante así que esto es como organizar algo en medio de la nada. A veces se escapa de nuestra conciencia la realidad a la que uno va”, mencionó y recordó que cuando habló con la directora del colegio, que además la alojará en su casa, y le preguntó qué le gustaría que le lleve de regalo desde España a ella y a su hijo (teniendo en mente algún perfume o un detalle característico de Madrid), la mujer le dijo que “le encantaría recibir frutos secos, desodorantes para el baño, toallitas femeninas o jabones perfumados”. “Fue muy fuerte porque esas cosas las compro en el supermercado cuando tengo ganas y no cuesta mucho dinero. Esa respuesta me quebró emocionalmente porque ahí me di cuenta del poco acceso que tienen a elementos, productos, tan simples”, dijo quien a sus 42 años recorrió casi toda Argentina y gran parte de Europa. “La verdad que he viajado mucho y conozco realidades muy diferentes entre si, pero de todos modos se que la de Cuba será una realidad muy fuerte. De todos modos creo que todo eso forma parte del aprendizaje. De hecho, cuando me encuentro en medio de una discusión con una persona muy cerrada en su forma de pensar le sugiero siempre que hay que viajar y leer más. Estoy segura de que habrá un antes y un después de este viaje, porque cada lugar te enseña que no hay una sola forma de ver la vida, una sola forma de vivir”, sostuvo.

Incluso hizo partícipe de este proyecto a su hija, Mara, de siete años. Dejó que la pequeña sea testigo de los trámites, charlas, búsqueda de material y compras que debió hacer para este viaje que las distanciará por un mes. “Quise que fuera parte de todo esto desde el minuto cero. Por un lado para que sepa de la importancia de ocuparse del otro, de ayudarlo, de darle una mano. Hablamos mucho de la situación en Cuba, la realidad que atraviesan otros niños y niñas de su edad. Por el otro, para que entienda de la importancia de este proyecto para mí, que me mantendrá todo un mes lejos de ella. Ver esa caja enorme repleta de cámaras de fotos y otros materiales fue muy emotivo para ambas. Incluso buscamos juntas las cámaras que pude comprar más tarde y escuchó varias veces el motivo de esta compra. Ella sabe que este proyecto me hace muy feliz”, sostuvo.

En tanto, y por cuestiones de seguridad y para evitar inconvenientes con migraciones, Ingrid viajará directo desde Madrid a Santiago de Cuba, donde la esperarán integrantes de la cartera de educación cubana además de personal de las escuelas con las que trabajará. Para ello deberá subirse a un avión ruso de los años 60. “Sólo esos aviones van a Santiago, deben estar un poco renovados pero no dejan de ser aviones viejos que se sacuden todo, así que espero que sea un viaje tranquilo, dentro de lo posible. Allí me esperarán con mi visado y el permiso de todo mi material, así no tengo problemas con Migraciones. No puedo correr el riesgo de perder mis cámaras y las que llevo para ellos”, advirtió.

El detrás de escena

El contacto con las escuelas cubanas surgió mediante la Asociación de solidaridad y cooperación Ernesto Guevara, quienes trabajan desde España con constancia enviando alimentos y demás materiales de necesidad para los ciudadanos en la isla. “Gracias a esta asociación me reciben en Cuba con los brazos abiertos. Incluso me dieron una ayuda enorme con los permisos junto a su relación con el gobierno cubano y el ministerio de relaciones exteriores de España. Ellos fueron mi puente y les estoy muy agradecida”, recordó la argentina y detalló el sinfín de trámites que debió hacer antes de emprender su vuelo el próximo domingo: les envió el proyecto por escrito a las empresas de fotografía, luego contactó por teléfono y en paralelo envió su proyecto al ministerio cubano, siempre con el asesoramiento de la Universidad Complutense de Madrid. Entre las empresas de fotografía algunas no quisieron estar relacionadas con Cuba, por lo cual le dieron la negativa a la donación de cámaras. Sólo Fujifilm y Canon dieron el ok y le enviaron decenas de ejemplares digitales. Los demás las compró usadas y muchas otras los obtuvo por una colecta que organizó en las redes sociales de la empresa de fotografía de bodas de la cual es socia fundadora, @35mm_fotografas, y en @35mm_family, extensión propia en fotografías sociales.

En tanto, a comienzos de esta aventura, Ingrid abrió una cuenta de crowfunding para juntar fondos y no fue tarea fácil, ya que empresas como Paypal “amenazaron con cerrar la cuenta de crowfunding si seguían apareciendo como vía de pago”. “Fue muy difícil, pero con amigos de España, Argentina, Suiza y otros lados del mundo pude recaudar el dinero que necesitaba para cubrir costos del viaje, traslados, las cámaras usadas, tarjetas de memoria y material para las clases”, confió.

Diario de viaje

Previo a subir al avión, Baersch creó un perfil en Instagram llamado Cubaruralfotos (@cubaruralfotos), donde muestra parte de los preparativos del viaje e irá compartiendo con sus seguidores algunos fragmentos de esta osadía en la isla.

Gran parte del material fotográfico recopilado de los participantes en los talleres, previa selección, investigación etnográfica por parte de los antropólogos y psicólogos, formarán parte de una gran exposición fotográfica en diferentes espacios y ciudades españolas. Además, se está gestionando la posibilidad de realizar la muestra fotográfica en Rosario.

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